En personas con una alta sensibilidad algunos alimentos ricos en níquel pueden producir agravamiento del problema de contacto o la aparición de reacciones más generales con eccemas en otras áreas del cuerpo y urticaria. En estos casos es recomendable iniciar una dieta evitando los alimentos con elevado contenido en níquel:
Mariscos (gambas, mejillones).
Guisantes, col rizada, puerros, lechuga, habas, alubias, judías, tomates, cebolla y espinacas.
Alforfón o trigo sarraceno, mijo, maíz, avena, salvado y productos de fibra.
Higo, piña, peras, ciruela, pasas y frambuesa.
Chocolate y cacao.
Té a partir de recipientes metálicos.
Frutos secos: almendra, avellana, cacahuetes, nueces
Lentejas, levadura química, linaza, pipas de girasol
Complejos vitamínicos.
Caramelos, regaliz y mazapán.
Alimentos enlatados.
Todos los alimentos cocinados en recipientes con baño de níquel.
Los primeros litros de agua del grifo si no se ha utilizado recientemente.
(El contenido de níquel de alimentos de origen vegetal depende de la concentración de níquel en el suelo donde se cultivaron).
Es importante recordar que otros alimentos con mucho menor contenido en níquel pueden agravar por ellos mismos los problemas de la piel que se manifiestan en forma de eccema como es el caso de la alergia al níquel, por ejemplo, cerveza, vino tinto, arenques, caballa, atún, zanahorias, cebolla, tomate, manzana y zumos de frutas.
Si se intenta una dieta baja en níquel se recomienda no evitar todos a la vez sino eliminar y re-introducir los alimentos lentamente, comprobando la sensibilidad de su cuerpo para cada grupo de alimentos.
